Hablemos de tartasNos sacan de apuro, se hacen rápidamente y son ricas. Obvio hablamos de las tartas. Nacieron como un tipo de pan, para conservar carnes, pero también como ofrenda. Y datan de la antigüedad, de lugres tan diversos como Egipto, Grecia y Roma.
Los romanos llamaban libum a un pastel de queso y la placenta a un pastel plano, de múltiples capas de masa, queso fresco, miel y horneado sobre hojas de laurel. El nombre proviene del griego plakous (que significa plano).
La que llamamos Quiche nos ha llegado de la zona del Loire (en el noreste de Francia) y data aproximadamente del siglo XVI. En ese momento tenían una masa muy gruesa que los ingleses llamaban Coffyn, donde quedaba poco espacio para el relleno, según nos cuenta en su libro Recetas Infinitas la chef María Fernanda Cioffi. El nombre de Quiche es una derivación del alemán Kuchen, que significa pastel. Esta comida se popularizo luego de la Segunda Guerra Mundial y llego a los Estados Unidos en los años 50 y 60.
![]() En cuanto a una tarta dulce, se cuenta que se hizo por primera vez en Inglaterra y fue el cocinero de palacio para la reina Isabel I y era de cerezas. La famosa Quiche Lorraine fue en un principio solamente rellena de crema fresca, huevos y tocino ahumado. Y sin queso.
![]() Pero como todo cambia y evoluciona, ya en el signo XIX se le añadió queso gruyere, luego cebolla caramelizada, salteada en manteca o aceite hasta quedar dorada y dulzona. Las más conocidas son Quiche Lorraine: como dijimos lleva una masa quebrada con huevos, crema y tocino ahumado cortado grueso. Y si se le añade queso, se llamara Quiche Vosgienne. La Quiche Alsacienne lleva otro aditamento: la cebolla caramelizada. Y en la Quiche Florentine el relleno tiene espinacas y queso suizo. Y luego está la creatividad de cada cocinero/a.
Variantes hay cientos, pero imposible olvidar la clásica Pascualina, que tanto nos gusta, y que por su altura, en general se parece mas que una tarta, a una torta, con su abundante relleno de verduras y sus huevos duros. Las tartas o quiche de pescado, de choclo, de calabaza... en fin lo que la imaginación (y lo que tengamos a mano, nos dicte) Y luego está, lo mas importante: la creatividad de cada cocinero/a.
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